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GALILEO
GALILEI
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Los padres de Galileo Galilei eran Guilia
Ammannati -natural de Pescia- y Vincenzo Galilei -natural
de Florencia y nacido el 1520- era un profesor de música
y excelente intérprete de laúd que tras estudiar
música en Venecia llevó a cabo experimentos
con las cuerdas para apoyar sus propias teorías musicales.
Se casaron en 1563 y establecieron su hogar en el campo
cerca de Pisa. Galileo fue su primer hijo y los primeros
años los pasó con su familia en Pisa ciudad.
Cuando
Galileo tenía ocho años -1572-, toda la familia
regresa Florencia, -ciudad natal del padre. Sin embargo,
Galileo permanece en Pisa y vive durante dos años
con Muzio Tedaldi, -pariente de la madre de Galileo por
matrimonio. Cuando cumple diez años, Galileo abandona
Pisa para reunirse con su familia en Florencia donde es
educado por Jacopo Borghini. Cuando tiene edad suficiente
para ser educado, los padres lo envian al Monasterio de
Camaldolese en Vallombrosa situado en una magnífica
colina boscosa a 33 kilómetros al sureste de Florencia.
La orden de Camaldonese era independiente de la orden Benedictina
desde el 1012. La orden combinaba la vida solitaria del
ermitaño con la estricta vida del monje y pronto
el joven Galileo encuentra atractiva esa vida. Se convierte
en novicio, con la intención de unirse a la
orden. Su padre, disgustado, ya había decidido que
su primogénito se convertiría en médico.
Vincenzo dispuso que Galileo
regresara de Vallombrosa a Florencia y abandonara la idea
de unirse a la orden de Camaldolese. Continuó su
educación en Florencia, esta vez en una escuela dirigida
por los monjes de Camaldonese. En 1581 Vincenzo envió
a Galileo de nuevo a Pisa para vivir de nuevo con Muzio
Tedaldi y matricularse en la carrera médica en la
Universidad de Pisa. Aunque la idea de unos estudios médicos
no parece haber atraído nunca a Galileo, el deseo
de su padre era razonable ya que había habido un
médico distinguido en la familia en el siglo anterior.
Galileo nunca parece que tomara los estudios médicos
en serio ya que asiste principalmente a clases sobre su
verdadero interés que eran las matemáticas
y la filosofía natural. Su profesor de matemáticas
en Pisa fue Filippo Fantoni, que tenía la cátedra
de matemáticas. Galileo regresó a Florencia
para las vacaciones de verano y allí continuó
estudiando matemáticas.
En el año 1582-83
Ostilio Ricci, que era el matemático de la Corte
de La Toscana y un antiguo alumno de Tartaglia, dio un curso
sobre los Elementos de
Euclides en la Universidad de Pisa al que Galileo asistió.
Durante el verano de 1583 Galileo regresó a Florencia
con su familia y Vincenzo le animó a leer a Galeno
para ampliar sus estudios médicos. Sin embargo Galileo,
aún reacio a estudiar medicina, invitó a Ricci
(quien también estaba en Florencia donde la corte
de la Toscana pasaba el verano y el otoño) a su casa
para hablar con su padre. Ricci intentó persuadir
a Vincenzo de que permitiera a su hijo estudiar matemáticas
ya que esto era lo que le interesaba. Ciertamente a Vincenzo
no le gustó la idea y se resistió con fuerza
pero con el tiempo cedió un poco y Galileo pudo estudiar
las obras de Euclides
y Arquímedes a partir de las traducciones al italiano
que había hecho Tartaglia. Por supuesto todavía
seguía matriculado como estudiante de medicina en
Pisa, pero con el tiempo, alrededor de 1585, abandonó
esta carrera y lo dejó sin completar su graduación.
Galileo comenzó a
enseñar matemáticas, primero de forma privada
en Florencia y después durante 1585-86 en Siena donde
consiguió un nombramiento público. Durante
el verano de 1586 enseñó en Vallombrosa, y
en este año escribió su primer libro científico
La Balancitta (La pequeña balanza) que describía
el método de Arquímedes para hallar las gravedades
específicas (es decir, las densidades relativas)
de las sustancias usando una balanza. En el año siguiente
viajó a Roma para visitar a Clavius que era allí
profesor de matemáticas en el Colegio Jesuita Romano.
Un tema muy popular con los matemáticos jesuitas
por esa época eran los centros de gravedad y Galileo
aportó algunos resultados que había descubierto
sobre el tema. A pesar de causar una impresión muy
favorable en Clavius, Galileo no consiguió ganar
un nombramiento para enseñar matemáticas en
la universidad de Bolonia.
Después de abandonar
Roma, Galileo permaneció en contacto con Clavius
por correspondencia y también Guidobaldo del Monte
fue un asiduo interlocutor en sus cartas. Ciertamente los
teoremas que Galileo había probado sobre los centros
de gravedad de los sólidos, y dejado en Roma, fueron
discutidos en su correspondencia. Es probable también
que Galileo recibiera apuntes de los cursos que se impartían
en el Collegio Romano, ya que hizo copias de ese material
que aún sobreviven hoy día. La correspondencia
comenzó alrededor de 1588 y continuó durante
muchos años. También en 1588 Galileo recibió
una prestigiosa invitación para dar una conferencia
sobre las dimensiones y localización del infierno
en el Inferno de Dante en la Academia de Florencia.
Fantoni abandonó
la cátedra de matemáticas en la Universidad
de Pisa en 1589 y Galileo fue nombrado para cubrir el puesto
(aunque éste era sólo un puesto nominal para
cubrir las necesidades financieras de Galileo). No sólo
recibió fuertes recomendaciones de Clavius, sino
que también adquirió una excelente reputación
por sus conferencias en la Academia de Florencia en el año
anterior. El joven matemático había adquirido
rápidamente la reputación que era necesaria
para ganar esa posición, pero había posiciones
todavía más altas a las que podía aspirar.
Galileo mantuvo este puesto durante tres años en
la Universidad de Pisa y durante este tiempo escribió
De Motu, una serie de ensayos sobre la teoría
del movimiento que nunca publicó. Es probable que
nunca publicara este material por que no estaba muy satisfecho
con él, y es justo ya que a pesar de contener importantes
avances, también contenía algunas ideas incorrectas.
Quizá la idea nueva más importante que contiene
De Motu es que se pueden probar las teorías
llevando a cabo experimentos. En particular la obra contiene
su importante idea de que uno podría probar las teorías
sobre la caída de los cuerpos usando un plano inclinado
para ralentizar la velocidad de descenso.
En 1591 Vincenzo Galilei,
el padre de Galileo, murió y debido a que era el
hijo mayor, tuvo que proporcionar el apoyo económico
para el resto de la familia y en particular tuvo que aportar
los medios financieros necesarios para pagar la dote de
sus dos hermanas más jóvenes. Ser profesor
de matemáticas en Pisa no estaba bien pagado, por
lo que Galileo buscó un puesto más lucrativo.
Con importantes recomendaciones de Guidobaldo del Monte,
Galileo fue nombrado profesor de matemáticas en la
Universidad de Papua (la universidad de la República
de Venecia) en 1592 con un salario tres veces mayor del
que recibía en Pisa. El 7 de Diciembre de 1592 dio
su conferencia inaugural y comenzó un periodo de
dieciocho años en la universidad, años que
posteriormente describió como los más felices
de su vida. En Papua sus obligaciones eran principalmente
enseñar la geometría de Euclides
y la astronomía convencional (geocéntrica)
a los estudiantes de medicina, que necesitarían saber
algo de astronomía a fin de usar la astrología
en su práctica médica. Sin embargo, Galileo
discutió la visión de Aristóteles sobre
la astronomía y la filosofía natural en tres
conferencias públicas que dio en conexión
con la aparición de una Nueva Estrella (ahora conocida
como la 'supernova de Kepler') en 1604. La creencia por
esa época era la de Aristóteles, es decir,
que todos los cambios en los cielos tenían que ocurrir
en la región lunar cercana a la Tierra, siendo permanente
el ejército de estrellas fijas. Galileo usó
argumentos de paralaje para probar que la Nueva Estrella
no podía estar cerca de la Tierra. En una carta personal
escrita a Kepler en 1598, Galileo había manifestado
que era un Copernicano (creía las teorías
de Copérnico). Sin embargo, no aparecería
ninguna afirmación pública de sus creencias
hasta muchos años más tarde.
En Padua, Galileo comenzó
una larga relación con Maria Gamba -natural de Venecia-,
pero no se casaron debido seguramente a que Galileo sentía
que su situación financiera no era lo suficientemente
buena. En 1600 nació su primera hija Virginia, seguida
por la segunda, Livia, en el año siguiente. En 1606
nació su hijo Vincenzo.
Mencionamos anteriormente
un error en la teoría del movimiento de Galileo tal
como la expuso en De Motu alrededor de 1590. Estaba
muy equivocado en su creencia de que la fuerza que actúa
sobre un cuerpo era la diferencia relativa entre su gravedad
específica y la de la sustancia por la que se movía.
Galileo escribió a su amigo Paolo Sarpi, un genial
matemático que era asesor del gobierno veneciano,
en 1604 y queda claro a partir de esta carta que en esta
época él se había dado cuenta de su
error. De hecho volvió a trabajar sobre la teoría
del movimiento en 1602 y al cabo de los dos años
siguientes, mediante el estudio de los planos inclinados
y del péndulo, había formulado la ley correcta
de la caída de los cuerpos y calculado que un proyectil
sigue una trayectoria parabólica. Sin embargo, estos
famosos resultados no serían publicados hasta 35
años más tarde.
En mayo de 1609, Galileo
recibió una carta de Paolo Sarpi hablándole
sobre un catalejo que un holandés había expuesto
en Venecia. Galileo escribio en el
Sidereus
Nuncious en abril de 1610:
«Hace unos diez meses una información
llegó a mis oídos de que un tal Fleming
había construido un catalejo por medio del cual
los objetos visibles, incluso los muy distantes del ojo
del observador, podían verse claramente como si
estuvieran cercanos. De este efecto realmente destacable
se contaron varias experiencias, en las que algunas personas
lo creían mientras que otras lo negaban. Unos días
después la información fue confirmada por
una carta que recibí de un francés de París,
Jacques Badovere, que me hizo aplicarme con entusiasmo
a investigar los medios por los que podría llegar
a la invención de un instrumento similar. Esto
hice poco después, siendo mi base la doctrina de
la refracción.»
A partir de estas informaciones,
y usando sus propias habilidades técnicas como matemático
y como artesano, Galileo comenzó a fabricar una serie
de telescopios cuyo rendimiento óptico era mucho
mejor que el del instrumento holandés. Su primer
telescopio fue fabricado a partir de lentes disponibles
y dio un aumento de unas cuatro veces. Para mejorar éste,
Galileo aprendió cómo esmerilar y pulir sus
propias lentes y en Agosto de 1609 tenía un instrumento
con un aumento de alrededor de ocho o nueve. Galileo inmediatamente
vio las aplicaciones comerciales y militares de su telescopio
(que él llamó perspicillum) para los
barcos en el mar. Mantuvo a Sarpi informado de sus progresos
y Sarpi preparó una demostración para el Senado
de Venecia. Quedaron muy impresionados y, a cambio de un
gran aumento en su salario, Galileo dio los derechos exclusivos
para la fabricación de telescopios al Senado Veneciano.
Parece un avance particularmente importante por su parte
ya que debía saber que esos derechos carecían
de significado, particularmente por que siempre reconoció
que el telescopio no era un invento suyo.
A finales de 1609 Galileo
había dirigido su telescopio al cielo nocturno y
comenzó a hacer importantes descubrimientos. Swerdlow
escribe (ver [16]):
«En unos dos meses,
diciembre y enero, hizo más descubrimientos que cambiaron
el mundo de los que nadie ha hecho jamás antes o
después.»
Los descubrimientos astronómicos
que hizo con sus telescopios fueron descritos en un breve
libro llamado el Sidereus
Nuncious publicado en Venecia en mayo de 1610. Esta
obra causó sensación. Galileo proclamaba haber
visto montañas en la Luna, haber probado que la Vía
Láctea estaba compuesta de diminutas estrellas, y
haber visto cuatro pequeños cuerpos orbitando Júpiter.
A estos últimos, con un ojo puesto en obtener un
cargo en Florencia, los llamó rápidamente
'las estrellas Médicis'. También envió
a Cósimo de Médicis, el Gran Duque de la Toscana,
un excelente telescopio.
El Senado Veneciano, quizá
comprendiendo que los derechos para fabricar telescopios
que Galileo les había dado eran inútiles,
congeló su salario. Sin embargo, él había
logrado impresionar a Cósimo y, en junio de 1610,
sólo un mes después de se publicara su famoso
librito, Galileo renunció a su puesto en Padua y
fue nombrado Jefe Matemático en la Universidad de
Pisa (sin ninguna obligación docente) y 'Matemático
y Filósofo' del Gran Duque de la Toscana. En 1611
visitó Roma donde fue tratado como una destacada
celebridad; el Collegio Romano organizó una gran
cena con discursos en honor a los importantes descubrimientos
de Galileo. También fue hecho miembro de la Academia
dei Lincei (de hecho el sexto miembro) y este honor para
Galileo lo demuestra el hecho que a partir de entonces firmó
como 'Galileo Galilei Linceo'.
Mientras estuvo en Roma,
y tras su regreso a Florencia, Galileo continuó haciendo
observaciones con su telescopio. Ya en el Sidereus
Nuncious había dado los periodos aproximados
de las cuatro lunas de Júpiter, pero los cálculos
más exactos no eran precisamente fáciles ya
que era difícil identificar con la observación
cuál era la luna I, cuál la II, cuál
la III, y cuál la IV. Hizo una larga serie de observaciones
y fue capaz de dar periodos precisos en el 1612. En una
etapa de los cálculos quedó muy confundido
ya que los datos que había registrado parecían
inconsistentes, pero había olvidado tomar en cuenta
el movimiento de la Tierra alrededor del Sol.
Galileo dirigió su
telescopio hacia Saturno por primera vez el 25 de julio
de 1610 y lo vio como tres cuerpos (su telescopio no era
lo suficientemente bueno como para mostrar los anillos,
sino que los mostraba como lóbulos a cada lado del
planeta). Las observaciones continuadas confundían
de hecho a Galileo cuando los cuerpos al otro lado de Saturno
desaparecían cuando el sistema de anillos estaba
en primer plano. También en 1610 descubrió
que, cuando se ve por el telescopio, el planeta Venus mostraba
fases como las de la Luna, y por tanto debía orbitar
el Sol y no la Tierra. Esto no nos capacita para decidir
entre el sistema Copernicano, en el que todo gira alrededor
del Sol, y el propuesto por Tycho Brahe en el que todo menos
la Tierra (y la Luna) gira alrededor del Sol, que a su vez
gira alrededor de la Tierra. La mayoría de los astrónomos
de la época de hecho preferían el sistema
de Tycho Brahe y ciertamente distinguir entre los dos mediante
la experimentación estaba más allá
de los instrumentos de la época. Sin embargo, Galileo
sabía que todos sus descubrimientos eran evidencias
a favor del Copernicanismo, aunque no una prueba. De hecho
fue su teoría de la caída de los cuerpos la
más significativa a este respecto, por que los opositores
a una tierra en movimiento alegaban que si la Tierra giraba
y un cuerpo era arrojado desde una torre, este debería
caer detrás de la torre a medida que la tierra rotase
mientras caía. Al no ser esto observado en la práctica,
era tomado como una fuerte evidencia de que la Tierra estaba
estacionaria. Sin embargo Galileo ya sabía que un
cuerpo caería de la forma observada sobre una Tierra
en rotación.
Otras observaciones hechas
por Galileo incluyeron la observación de las manchas
solares. Informó de éstas en el Discurso sobre
los cuerpos flotantes que publicó en 1612 y más
a fondo en Cartas sobre las manchas solares que apareció
en 1613. En los años siguientes sus dos hijas entraron
en el Convento Franciscano de San Mateo a las afueras de
Florencia, Virginia tomando el nombre de Hermana María
Celeste y Livia como Hermana Arcángela. Debido a
que habían nacido fuera del matrimonio, Galileo creyó
que ellas nunca se casarían. Aunque Galileo adelantó
muchas teorías revolucionarias correctas, no estuvo
acertado en todos los casos. En particular cuando tres cometas
aparecieron en 1618 y se vio envuelto en una controversia
relativa a la naturaleza de los cometas. El argumentaba
que eran cercanos a la Tierra y causados por la refracción
óptica. Una consecuencia seria de este desafortunado
argumento fue que los Jesuitas comenzaron a ver a Galileo
como un peligroso oponente.
A pesar de su apoyo privado
al Copernicanismo, Galileo intentó evitar la controversia
no haciendo afirmaciones sobre el tema. Sin embargo se vio
arrastrado a la discusión por mediación de
Castelli que había sido nombrado para la cátedra
de matemáticas en Pisa en 1613. Castelli había
sido un estudiante de Galileo y era también un defensor
de Copérnico. En una reunión en el palacio
de los Médicis en Florencia en diciembre de 1613
con el Gran Duque Cósimo II y su madre la Gran Duquesa
Cristina de Lorraine, le pidieron a Castelli que explicara
las aparentes contradicciones entre la teoría copernicana
y las sagradas escrituras. Castelli defendió la posición
copernicana vigorosamente y escribió a Galileo después
contándole el éxito que había tenido
exponiendo los argumentos. Galileo, menos convencido de
que Castelli hubiera ganado la discusión, le escribió
la Carta a Castelli argumentando que la Biblia tenía
que ser interpretada a la luz de lo que la ciencia había
demostrado como verdadero. Galileo tenía varios adversarios
en Florencia que se aseguraron de que una copia de la Carta
a Castelli fuese enviada a la Inquisición en Roma.
Sin embargo, tras examinar su contenido encontraron poco
a lo que podrían objetar.
La figura más importante
de la Iglesia Católica en esta época en lo
referente a las interpretaciones de las Sagradas Escrituras
era el Cardenal Roberto Bellarmino. Parece ía haber
visto pocas razones para que la Iglesia se preocupara en
lo relativo a la teoría copernicana. El punto a decidir
era si Copérnico había simplemente propuesto
una teoría matemática que posibilitaba simplificar
el cálculo de las posiciones de los cuerpos celestes
o si estaba proponiendo una realidad física. En esta
época Bellarmino veía la teoría como
una teoría matemática elegante que no amenazaba
la creencia cristiana establecida en lo referente a la estructura
del universo.
En 1616 Galileo escribió
la Carta a la Gran Duquesa donde atacaba vigorosamente
a los seguidores de Aristóteles. En esta obra, que
dirigió a la Gran Duquesa Cristina de Lorraine, defendía
con fuerza una interpretación no literal de las Sagradas
Escrituras cuando la interpretación literal contradijese
los hechos sobre el mundo físico probados por la
ciencia matemática. Galileo afirma con bastante claridad
que para él la teoría copernicana no es solo
una herramienta de cálculo matemático, sino
una realidad física:
«Mantengo que el
Sol está situado en el centro de las revoluciones
de los orbes celestes y no cambia de lugar, y que la tierra
gira sobre sí misma y se mueve alrededor de él.
Además... confirmo esta creencia no sólo
refutando los argumentos de Tolomeo y Aristóteles,
sino también produciendo muchos por el lado opuesto,
especialmente algunos pertenecientes a los efectos físicos
cuyas causas quizá no puedan ser determinadas de
ninguna otra forma, y otros descubrimientos astronómicos;
estos descubrimientos cuestionan claramente el sistema
Tolemaico y coinciden admirablemente con esta otra postura
y la confirman.»
El papa Pablo V ordenó
a Bellarmino que la Sagrada Congregación del Índice
decidiera sobre la teoría copernicana. Los cardenales
de la Inquisición se reunieron el 24 de febrero de
1616 y recabaron pruebas de los expertos en Teología.
Ellos condenaron las enseñanzas de Copérnico
y Bellarmino comunicó su decisión a Galileo
que no había estado implicado personalmente en el
juicio. Se prohibió a Galileo mantener los puntos
de vista copernicanos pero los acontecimientos posteriores
le hicieron preocuparse poco sobre la decisión de
la Inquisición. Lo más importante fue que
Maffeo Barberini, que era un admirador de Galileo, fue elegido
como el papa Urbano VIII. Esto sucedió justo cuando
el libro de Galileo Il saggiatore (El Ensayador)
estaba a punto de ser publicado por la Accademia dei
Lincei en 1623 y Galileo se apresuró a dedicar
su obra al nuevo papa. La obra describía el nuevo
método científico de Galileo y contiene una
famosa cita referente a las matemáticas:
«La filosofía
está escrita en este magno libro, el universo,
que permanece continuamente abierto a nuestra mirada.
Pero el libro no puede ser entendido a menos que uno aprenda
primero a comprender el lenguaje y leer las letras en
los que está escrito. Está escrito en el
lenguaje de las matemáticas y sus letras son los
triángulos, los círculos y otras figuras
geométricas sin las cuales es humanamente imposible
comprender una sola palabra de él; Sin ellos, uno
se encuentra errante en un oscuro laberinto.»
El papa Urbano VIII invitó
a Galileo a audiencias papales en seis ocasiones y llevó
a Galileo a creer que la Iglesia Católica no daría
demasiada importancia a la teoría copernicana. Galileo,
por tanto, decidió publicar sus opiniones creyendo
que podría hacerlo sin serias consecuencias por parte
de la Iglesia. Sin embargo en esta etapa de su vida la salud
de Galileo era precaria con frecuentes ataques de grave
enfermedad y por tanto, aunque comenzó a escribir
su famoso Diálogo en 1624, le llevó
seis años completar la obra.
Galileo intentó obtener
permiso de Roma para publicar el Diálogo en
1630 pero esto no resultó fácil. Con el tiempo
recibió permiso de Florencia, y no de Roma. En febrero
de 1632 Galileo publicó Diálogo Acerca
de los Dos Sistemas Principales del Mundo - Tolemaico y
Copernicano, que toma la forma de un diálogo
entre Salviati, quien argumenta a favor del sistema copernicano,
y Simplicio que es un filósofo aristotélico.
El clímax del libro es un alegato de Salviati sobre
que la Tierra se mueve, que estaba basado en la teoría
de las mareas de Galileo. Esta teoría era completamente
falsa a pesar de que fue postulada después de que
Kepler hubiese ya ofrecido la explicación correcta.
Fue una desgracia, dadas las importantes verdades que el
Diálogo contenía, que el argumento
que Galileo creía que sería la mejor prueba
de la teoría de Copérnico, fuese incorrecto.
Poco después de la
publicación del Diálogo Acerca de los Dos
Sistemas Principales del Mundo - Tolemaico y Copernicano
la Inquisición prohibió su venta y ordenó
a Galileo comparecer en Roma ante ellos. La enfermedad le
impidió viajar a Roma hasta 1633. La acusación
contra Galileo en el juicio que siguió fue la de
que había incumplido las condiciones fijadas por
la Inquisición en 1616. Sin embargo una versión
diferente de esta decisión se produjo en el juicio
en lugar de la que se había dado a Galileo hasta
la fecha. La verdad de la teoría copernicana no era
por tanto la cuestión; fue tomado como un hecho en
el juicio que esta teoría era falsa. Era lógico,
por supuesto, ya que el veredicto de 1616 la había
declarado totalmente falsa.
Encontrado culpable, Galileo
fue condenado a prisión perpetua, pero la sentencia
fue ejecutada de manera algo compasiva y significó
el arresto domiciliario en lugar de la sentencia de prisión.
Pudo vivir primero con el arzobispo de Siena y más
tarde regresar a su casa en Arcetri, cerca de Florencia,
pero tuvo que pasar el resto de su vida vigilado por oficiales
de la Inquisición. En 1634 sufrió un fuerte
golpe cuando su hija Virginia, la hermana María Celeste,
murió. Ella había sido un gran apoyo para
su padre a través de su enfermedad y Galileo quedó
destrozado y no pudo trabajar durante muchos meses. Cuando
consiguió volver al trabajo, comenzó a escribir
los Discursos y demostraciones matemáticas relativos
a las dos nuevas ciencias.
Después de que Galileo
hubo completado el trabajo en los Discursos éste
fue sacado de contrabando de Italia y llevado a Leyden en
Holanda donde fue publicado. Fue su más rigurosa
obra matemática que trataba los problemas sobre el
ímpetu, los momentos y los centros de gravedad. Gran
parte de esta obra continuaba las ideas no publicadas en
De Motu desde alrededor de 1590 y las mejoras que
había realizado entre 1602 y 1604. En los Discursos
desarrolló sus ideas sobre plano inclinado escribiendo:
«Supongo que la velocidad adquirida
por un mismo objeto móvil sobre diferentes inclinaciones
del plano será la misma siempre que las alturas
de esos planos sean iguales.»
Después describía
un experimento usando un péndulo para verificar su
propiedad de los planos inclinados y usó estas ideas
para dar un teorema sobre la aceleración de los cuerpos
en caída libre:
«El tiempo en que
una cierta distancia es atravesada por un objeto moviéndose
bajo aceleración uniforme a partir del reposo es
igual al tiempo en que la misma distancia sería
atravesada por el mismo objeto móvil a la velocidad
uniforme de la mitad de la velocidad máxima y final
del anterior movimiento uniformemente acelerado.»
Tras aportar más
resultados de este tipo, él da su famoso resultado
de que la distancia que un cuerpo se mueve a partir del
reposo bajo una aceleración uniforme es proporcional
al cuadrado del tiempo empleado.
Se podría esperar
que la comprensión de Galileo del péndulo,
que tuvo desde que era joven, le habría llevado a
diseñar un reloj de péndulo. De hecho sólo
parece haber pensado en esta posibilidad cerca del final
de su vida y alrededor de 1640 diseñó el primer
reloj de péndulo. Galileo murió a primeros
de 1642 pero la importancia de su diseño del reloj
fue sin duda comprendida por su hijo Vincenzo que intentó
hacer un reloj con los planos de Galileo, pero fracasó.
Fue un triste final para
un hombre tan grande morir condenado por herejía.
Su testamento indicaba que deseaba ser enterrado al lado
de su padre en la tumba familiar de la basílica de
la Santa Croce pero sus parientes temían, con bastante
acierto, que esto provocaría la oposición
de la Iglesia. Su cuerpo fue ocultado y sólo se le
colocó en una magnífica tumba en la iglesia
en 1737 por las autoridades civiles contra los deseos de
muchos eclesiásticos. El 31 de octubre de 1992, 350
años después de la muerte de Galileo, el papa
Juan Pablo II dio un discurso en nombre de la Iglesia Católica
en el que admitía los errores que se habían
cometido; errores por los consejeros teológicos en
el caso de Galileo. Declaró cerrado el caso de Galileo,
pero no admitió que la Iglesia estuviese equivocada
al condenar a Galileo por un cargo de herejía a causa
de su creencia de que la Tierra gira alrededor del Sol.
In fieri.
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